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El Valle de Aconcagua está conformado por el rio de su mismo nombre enmarcado por la cordillera de los Andes y las cadenas montañosas transversales que configuran los valles centrales de Chile. Cuna de culturas prehispánicas posee variados sitios arqueológicos y diversas manifestaciones de la colonia y de la independencia de Chile y el paso del ejercito Libertador, que se expresan en la arquitectura tradicional y en la estructura urbana de las ciudades. Se destaca asimismo la fuerte presencia de la religión católica a través de la arquitectura religiosa y el santuario de Sor Teresa de Loa Andes.
Rico en expresiones culinarias tradicionales del campo chileno, el valle del Aconcagua recoge entre sus habitantes las tradiciones artísticas y artesanales de los antiguos pueblos aborígenes con las tradiciones de la cultura colonial y campesina, todo lo cual se expresa en la tradición gastronómica y el trabajo en cerámica, textiles, orfebrería, maderas y piedra, con que los artesanos del Valle mantienen vivas las tradiciones e incorporan nuevas técnicas que enriquecen la expresión con manifiestos artísticos contemporáneos.
Destacan también sus productos agrícolas y las viñas con sus excelentes vinos de exportación.
Las características geográficas del Valle hacen posible la realización de diversas expresiones del deporte y el turismo de aventura, al contar con lugares y servicios que permiten su desarrollo.
Junto con ello se destaca la disponibilidad de yacimientos termales de gran atractivo para quienes disfrutan de este tipo de servicios turísticos.
El Valle del Aconcagua es una opción de gran interés para personas, familias y grupos de diversas edades con intereses en lo histórico y el patrimonio cultural. Su naturaleza telúrica marcada por la presencia de los Andes centrales, genera extraordinarias posibilidades para la aventura, con excelentes vías de acceso que la hacen ser una alternativa al alcance de la mano.
En una época en que la vida contemporánea de las grandes ciudades provoca stress y agotamiento, el Valle de Aconcagua es un romanzo en el que podemos encontrar los vestigios de la relaciones humanas basadas en la confianza y la amabilidad de su gente.
Visitar el Valle y compartir con sus habitantes puede ser una gran experiencia para quienes buscan salir de las agotadoras tensiones de la vida cotidiana de las grandes urbes.
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